Lo más absurdo del ser humano es querer que una cosa cambie y seguir haciendo lo mismo”. Una frase sabia de Albert Einstein, excelente para poner en práctica.

Nos encanta regodearnos en noticias que hablan de cambios, en cambios que hacen los celebrities en sus vidas, nos entusiasman los cambios que hacen nuestros amigos: de casa, de estilo de vida, de look… Pero nos aterra el cambio en nosotros mismos.

Salir de la zona de confort

Desde siempre nos han inculcado, directa o indirectamente, que cambiar lleva implícito el riesgo que automáticamente lo convertimos en sinónimo de amenaza e inestabilidad en nuestra vida.

Es curioso observar simplemente la naturaleza, el viento que sopla de aquí para allá, las olas del mar que vienen y van, el agua de los ríos que cambia cada segundo de lugar, el sol que sale y se pone, la tierra que gira… Y nosotros en ella.

Nuestro entorno, nuestro cuerpo, las personas que nos rodean, nuestra trayectoria laboral, emocional, todo, absolutamente todo está en constante transformación.

salir de la zona de confort

En cambio, nos aferramos a cualquier cosa y allí nos quedamos, seguros, firmes, protegidos. Aunque en realidad quizás nos estemos aferrando al autoengaño, al conformismo, a la claudicación, la resignación y la apatía.

En Samsara, agencia para encontrar pareja en Barcelona, trabajamos con mujeres y hombres que quieren encontrar pareja y están dispuestas a salir de su zona de confort para encontrar la felicidad.

Cambiar en lo personal y lo laboral

“Salir de la zona de confort” es una sentencia que está de moda, no solo en el ámbito laboral sino también en el personal.

Libros de autoayuda, coaches y gente de a pie se llenan la boca con esta frase de la que a menudo se abusa sin prestar demasiada atención a su significado real. Realmente suena bien, pero “salir de la zona de confort” ¡también nos aterra!

Sin embargo, si nos paramos a pensar, en nuestras vidas la dinámica es de cambio constante, ningún día, ni minuto, son iguales a los pasados y a los siguientes.

Es un estado natural e inherente a nuestra propia existencia. Es más, somos pura transformación. Y aún así, cuando nos hablan de hacer un cambio o nos encontramos ante una situación nueva, la vemos como algo amenazante.

“¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”  Vincent van Gogh

 

Es momento de cambiar, adiós miedo

Aunque a priori pueda parecer incomprensible, tendemos a acostumbrarnos y a adaptarnos a condiciones y terrenos de insatisfacción.

Por norma preferimos lo conocido –aunque no sea del todo de nuestro agrado- a lo desconocido, que nos produce incerteza y angustia. De forma consciente o inconsciente tendemos a poner en marcha engranajes negativos que estimulan una incertidumbre bloqueante.

Nos cuesta tomar decisiones y lanzarnos a la piscina de lo incierto por aquello de “más vale malo conocido que bueno (o mejor dicho, nuevo) por conocer”.

Parece como si programásemos nuestras emociones para ver el cambio como algo terrorífico, sin embargo en el fondo nos sentimos insatisfechos/as, incómodos/as y autoengañados/as porque en definitiva, estamos evadiendo la realidad.

Para muchos cambiar implica exigencia y esfuerzo y no andan equivocados, porque efectivamente cualquier cambio requiere cierta determinación y compromiso, conceptos que de por sí nos paralizan.

Son sensaciones algo confusas y contradictorias, ya que por un lado queremos un cambio, pero por otro nos asusta y eso nos crea frustración. Y es aquí donde reside el problema.

¡Sería tan sencillo y lógico pensar que un cambio es una oportunidad! Quitarnos de la cabeza que no es un paso el falso sino un movimiento en positivo, un paso sí, pero para evolucionar  y crecer.