Conocer gente nueva puede ser más o menos sencillo, pero se complica cuando se trata de conocer a LA PERSONA ADECUADA. Seguro que en más de una ocasión has empezado una relación y te has preguntado si podría llegar a ser la definitiva, si se convertiría en la pareja con la que iniciar un camino sólido y estable. Aunque no existen fórmulas mágicas para saber identificar si la persona que tienes a tu lado es la indicada, sí hay ciertos aspectos que pueden ayudarte a decidirlo.

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A continuación te proponemos una lista con los elementos fundamentales que puedes tener en cuenta si quieres encontrar pareja o valorar si estás con la persona adecuada.

  • El proyecto de pareja. Es fundamental que ambos miembros podáis hablar sinceramente sobre las perspectivas de futuro y averiguar si compartís el mismo proyecto de pareja: formar una familia, casaros, convivir juntos o separados. Si los proyectos que deseáis son antagónicos será muy complicado que la relación pueda consolidarse a medio o a largo plazo. Aunque las necesidades y prioridades pueden cambiar y evolucionar durante el curso de la relación, no des por hecho que convencerás a tu pareja para que modifique sus esquemas y su visión o proyección de la relación. Por ejemplo, si deseas tener hijos pero él o ella tiene muy claro que no quiere experimentar la paternidad / maternidad, tendrás que plantearte hasta qué punto es prioritario  para cada uno de vosotros y si supone un obstáculo para la continuidad de la relación.
  • La experiencia vital. Un factor importante a considerar es que tanto tu pareja como tú debéis encontraros en un momento vital comparable y haber experimentado eventos similares, más allá de la edad cronológica de cada uno. El bagaje previo que pueda aportar cada miembro a la relación os facilitará encontrar puntos en común para trazar un proyecto compartido. Si continuamos con el ejemplo de la maternidad / paternidad, si tienes hijos con una pareja anterior es más probable que te entiendas mejor con una persona que también sea padre o madre, ya que ambos comprenderéis las implicaciones y las responsabilidades que conlleva.
  • El atractivo físico. Es indudable que entre ambos miembros debe surgir la atracción y el deseo, pero hay que destacar que esta atracción es la suma de factores muy diversos, no sólo de los atributos físicos que cada uno pueda tener y valorar en el otro: inteligencia, habilidades comunicativas, sentido del humor, personalidad, … Además, es importante ser realista y tener en cuenta que la belleza física evoluciona con el paso de los años. Intentad mirar más allá de lo que ven vuestros ojos: cualidades como la madurez, la empatía, la sensibilidad o la responsabilidad devienen pilares mucho más sólidos y estables a la hora de cimentar una relación.
  • La riqueza interior. Uno de los aspectos que mantiene viva la llama de la relación es la admiración recíproca entre ambos miembros. Es imprescindible que tu pareja tenga inquietudes, intereses y aficiones propias (que no se centre sólo en las tuyas) y que a partir de ahí, podáis hacer crecer y enriquecer la relación con las aportaciones de ambos. No hay que olvidar que la relación de pareja es un camino de aprendizaje constante que recorreréis juntos, a medida que sus experiencias vitales (individuales y conjuntas) vayan incorporándose a la hoja de ruta compartida.
  • El nivel cultural. Es importante que ambos tengáis un nivel cultural similar: esto os permitirá mantener un equilibrio y una buena sintonía en vuestra conversación, en la forma de entender la vida y en la disosición de compartir tiempo de calidad conjuntamente. Hay que hacer el inciso de que el nivel cultural no depende exclusivamente del nivel de estudios que cada uno haya alcanzado, sino que también entran en juego la curiosidad y el espíritu de aprenedizaje que la persona haya desarrollado al margen de la educación reglada.
  • El estilo de vida. Al igual que el nivel cultural, es imprescindible que tu pareja tenga un estilo de vida compatible con tu: esto no implica que tenga que coincidir en todo sino que sus formas de vida respectivas puedan encajar la una con la otra. En el estilo de vida intervienen aspectos y hábitos tan diversos como la ocupación laboral, los valores, las relaciones interpersonales y familiares, las aficiones, la alimentación, el ejercicio físico, la higiene personal, la sexualidad, etc.

  • La comunicación. Uno de los ejes fundamentales de las relaciones afectivas es la capacidad de saber expresar y escuchar los pensamientos y sentimientos propios y los de la pareja. Durante el curso de la relación probablemente tendréis que hacer frente a situaciones difíciles, más o menos estresantes, y por eso es importante que podáis hablar de cualquier aspecto con confianza, sin miedos ni prejuicios. No olvidéis que el paso previo para solucionar cualquier problema es poder hablarlo. A la hora de encontrar pareja, valora que le resulte fácil comunicarse, ya que os ayudará a superar posibles crisis y, consecuentemente, colaborará a mantener una relación saludable.
  • El respeto y la tolerancia. Apostar por una relación estable implica ser consciente no sólo de las cualidades de la pareja, sino también de los puntos débiles, los aspectos mejorables y los errores que puede cometer uno u otro. Asegúrate de que la persona que tienes a tu lado te acepta tal y como eres, que no pretende cambiarte y que asume que la persona 100% perfecta no existe. No olvides que el respeto recíproco es el punto de partida indispensable para hacer crecer cualquier relación afectiva.

Como hemos dicho antes, no hay ninguna fórmula infalible que nos diga cuál es la persona adecuada, pero esperamos que estas sugerencias os ayuden a decidir si estáis con la pareja indicada.

Escrito por Judit Lachica Bravo

Psicológa de SamSara

Fotos cortesía de usamedeniz y de marcolm a través de freedigitalphotos.net