El amor es un concepto importante cuando se establecen las prioridades vitales que nos ayudan a acercarnos un poco más a la «felicidad». La definición del amor es, además, un constructo que ha ido evolucionando a lo largo de los años y se ha adaptado a las características culturales de las distintas sociedades.

La literatura, el cine y la cultura popular occidentales han servido como vehículos difusores de una concepción épica del amor, hiperidealizada, a menudo acompañada de sufrimiento, que despunta por encima de un amor armonioso, tranquilo y basado en el respeto . Este modelo reinterpretado del amor ideal se transmite a través de la socialización, organizado en factores psicológicos que nos ayudan a identificar qué debemos sentir, como tenemos que experimentarlo y cuál debe ser la persona adecuada que será partícipe de estos sentimientos. De este modo, surge una forma de amar «prototípica», aprendida desde la infancia, que tendrá una gran influencia en las vivencias que se experimentarán en la etapa adulta. Pero, ¿es realista y saludable, este modelo de amor?

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A continuación os ayudamos a desterrar los mitos erróneos que definen al amor ideal, de tal forma que podréis construir una visión del amor más satisfactoria y real.

  • El amor a primera vista. Éste es uno de los tópicos más arraigados en nuestra cultura. Según esta idea, el amor auténtico entre dos personas surge de forma repentina, desde el mismo momento en que ambas se ven por primera vez, antes incluso de haber iniciado una conversación. Esta descripción, sin embargo, se corresponde más bien a la atracción física que puede surgir en etapas muy iniciales, y que no guarda relación directa ni sirve como predictor de un futuro enamoramiento. El enamoramiento real, en cambio, se va forjando a través de un proceso de conocimiento mutuo, a medida que las dos personas comparten situaciones y experiencias vitales. Esto posibilita que arraiguen unos vínculos de intimidad y de compromiso comunes. Es por eso que es recomendable no descartar a una posible pareja sólo porque en la primera cita no haya experimentado la típica sensación de «mariposas en el estómago» tan característica del amor a primera vista. En cambio, si las dos personas se dan la oportunidad de conocerse mediante varios encuentros, podrán hacerse una idea más precisa y cercana de cómo son y permitir que puedan surgir de forma progresiva sentimientos de afecto o de enamoramiento
  • El mito de la media naranja. Esta concepción, ampliamente extendida, parte de la idea que la persona, a título individual, es un ser incompleto, que sólo puede alcanzar la felicidad y la autorrealización a través de la unión sentimental con otra persona. Forman, así, una entidad perfecta, indisoluble, la naranja entera. En consecuencia, el único amor válido es aquel mediante el cual cada uno de los miembros «completa» al otro. La realidad, sin embargo, es muy distinta: desde un punto de vista psicológico, las relaciones de pareja más satisfactorias y duraderas son aquellas en las que ambos miembros, de forma individual, se convierten en personas completas y estables psicológicamente, donde no existen vínculos de dependencia emocional: es decir, son relaciones que surgen de la unión de dos «naranjas enteras» que desean establecer y compartir un proyecto en común
  • La predestinación hacia la persona adecuada. Otra creencia muy popularizada a través de la literatura y del cine, que guarda mucha relación con la media naranja, es la que defiende que sólo existe una pareja perfecta para cada persona, a la que estamos predestinados. Esta creencia puede provocar mucha inseguridad y ansiedad, ya que es fácil que alguien se plantee preguntas tales como: estaré con la persona adecuada? Y si, a pesar de que me siento cómodo con la actual pareja, estoy perdiendo la oportunidad de estar con la persona perfecta para mí? Y si tengo esa persona cerca pero no soy capaz de identificarla? La realidad, sin embargo, pone de manifiesto que, tal y como no existe un único camino para alcanzar la felicidad, tampoco existe una persona única de la que poder enamorarse de manera ideal. Una relación se inicia y se mantiene por varios factores: una parte de azar que hace que ambos dos miembros en determinadas circunstancias espacio-temporales, el momento vital y la receptividad del uno por el otro, las experiencias previas vividas por cada una de las partes, etc
  • Amor y pasión siempre son sinónimos. Esta creencia, mal entendida, conduce a muchas rupturas amorosas a partir del segundo año de relación, cuando la pasión inicial ha evolucionado y puede haber rebajado su intensidad. Muchas parejas interpretan esta caída como un síntoma inequívoco de que el amor se ha terminado. La pasión, sin embargo, no es comparable al amor, sino que es un elemento más de las relaciones afectivas. Según la Teoría Triangular de Robert Sternberg, el Amor Consumado (la forma más completa de amar) es una combinación de tres componentes: la intimidad (entendida como un vínculo afectivo o conexión emocional), el compromiso (decisión de mantener la relación a pesar de la existencia de circunstancias adversas) y la pasión (deseo de unión física con el otro, atracción sexual). Además, estos tres elementos evolucionan y modifican su peso durante el transcurso de la relación, por lo que hay que comprender, aceptar y saber disfrutar de todas y cada una de las etapas por las que pasa la pareja

Y vosotros, ¿cómo creéis que os han influido estas creencias en vuestras relaciones afectivas?

Esperamos que este artículo os haya servido para desmitificar algunos elementos más prototípicos del amor ideal y os ayude a disfrutar de una relación de pareja sana y real.

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Escrito por Judit Lachica Bravo

Psicóloga de SamSara

Imágenes de cuteimages y ambro mediante freedigitalphotos.net