La Ley del Espejo, en el ámbito de la psicología, defiende que todo lo que nos pasa en la vida es el resultado de lo que ocurre en nuestro interior. Según esta ley, la vida es un espejo que permite ver como somos a nivel personal y nos da la oportunidad de modificar y desarrollarnos hasta donde cada uno quiera llegar.

Esta propuesta, en las relaciones humanas, viene a decir que los sentimientos negativos hacia alguien provienen de nuestro interior y no directamente de la otra persona. Los sentimientos, creencias y pensamientos, pues, se originan en “nuestro corazón” y nosotros somos los últimos responsables de gestionarlos adecuadamente.

Según Kant, no vemos a los demás tal y como son, sino que los vemos tal y como somos nosotros.

Las emociones desagradables que nos suscitan los otros pueden ser el reflejo de algún aspecto propio que no queremos ver, que debemos tener en cuenta y trabajar para modificarlo. Es decir, no debemos buscar la solución a los problemas externamente, en los demás, sino que es necesario ser autoconscientes y poner voluntad para cambiar aquello interno que lo genera.

Yoshinori Noguchi, experto en coaching, propone que para alcanzar la paz interior debemos ser capaces de perdonar (perdonarnos primero nosotros y luego a los demás). Perdonar, para Noguchi, es liberarnos del pasado y vivir el presente con calma, sin reproches. En su obra “La Ley del Espejo” explica cómo aprender a perdonar y mejorar la vida en 8 pasos:

  1. Haz una lista con las personas a las que no puedes perdonar. La relación con los padres es muy importante, así que reflexiona especialmente si existe rencor o desagradecimiento hacia el padre o la madre.
  2. Expresa los sentimientos que te provocan esas personas. Escríbelos tal y como te salgan, aunque sean insultos. Si la rabia, la ira, la tristeza, … te hacen sentir ganas de llorar, hazlo.
  3. Busca los motivos. Piensa en lo que hizo la persona a la que no puedes perdonar y piensa también por qué crees que actuó así. No la juzgues, intenta comprender que actuó así por inmadurez o debilidad. Quizás estas acciones intentaban evitar el dolor o buscaban proporcionar placer.
  4. Escribe todo aquello que puedes agradecerle a aquella persona.
  5. Usa la palabra perdón. Repite en voz alta “para la felicidad y calma propias, perdono a… “. Repítelo al menos 10 minutos.
  6. Escribe de qué querrías disculparte ante la otra persona.
  7. Anota qué has aprendido y qué te ha aportado. Piensa también cómo podrías haberla tratado para tener una relación más feliz.
  8. Finalmente, declara “perdono a…”.

Todos tenemos derecho a cometer errores, ten en cuenta que son necesarios para aprender y evolucionar; no olvides ser compasivo. Recuerda siempre la ley de espejo: la vida te tratará igual que te tratas a ti mismo.

Escrito por Judit Lachica Bravo

Psicóloga Consultora de SamSara