QUÉ HACER CUANDO APARECE EL MIEDO AL COMPROMISO

Samsara | 16 Sep 2015 | Blog

El miedo es un sentimiento que nos acompaña en muchas situaciones y etapas de nuestra vida. Experimentar miedo es algo adaptativo: es un mecanismo de defensa para enfrentarse a  situaciones de riesgo que pueden poner la integridad personal en peligro. El problema surge cuando es irracional, es decir, cuando no hay un motivo o estímulo negativo que lo desencadene, o bien cuando se pone de manifiesto ante situaciones que, a priori, se considerarían positivas.

El miedo al compromiso encajaría dentro de esta última descripción conocer una persona, establecer vínculos afectivos con ella y construir entre ambos una relación estable y duradera es una de las experiencias vitales más deseadas. Pero, aún así, muchas personas se sienten «frenadas» por este miedo. ¿Cuáles son sus causas? ¿Qué puede hacerse para superarlo?

¿Por qué existe el miedo al compromiso?

El compromiso implica, en mayor o menor grado, una reestructuración de la vida personal y un cierto sentimiento de limitación de libertad. Las personas, para afrontar las incertidumbres y la rutina del día a día, construyen una «burbuja» de bienestar, es decir, una zona de confort donde se encuentran cómodos, fuera de riesgos y con un nivel bajo de ansiedad. Emprender un compromiso supone cuestionar la propia zona de confort, ya que hay que replantearse cambios que pueden poner en peligro y desestabilizar la seguridad de la burbuja.

Durante esta reestructuración, de manera más o menos consciente, se hace una valoración de los pros y contras que supone aceptar el compromiso de pareja. Si el listado de los contras (pérdida de libertad, tener que pensar en el otro, renunciar a ciertos momentos o actividades individuales, etc) iguala o supera el de los pros (estabilidad, amor, buena compañía, etc) puede originarse el miedo al compromiso.

Detrás de este miedo existe un desajuste entre la nueva situación -iniciar el compromiso- y los recursos emocionales de los que se dispone para afrontarla. En estos casos, la persona se ve desbordada por la nueva situación, no sabe cómo reaccionar y opta por echarse atrás y volver a su zona de confort. Ante la posibilidad de tener que reconocer que no existen suficientes estrategias de afrontamiento, resulta mucho más sencillo evitar y suprimir lo que resulta incómodo. Según la psicóloga Ciara Molina, el problema radica en una pobre capacidad de adaptación a los cambios (cambios que, por otra parte, son deseados).

Muchos psicólogos destacan que, generalmente, las personas que tienen miedo al compromiso no confían en sus capacidades o, incluso, no las conocen. También proponen que un modelo educativo demasiado protector y permisivo puede dar pie a que, en la edad adulta, la persona no haya adquirido un buen bagaje de experiencias de toma de decisiones y no se vea suficientemente capacitada para aceptar responsabilidades o compromisos.
Además, las personas con miedo al compromiso suelen tener rasgos comunes, y se caracterizan por:

  • Ser personas rígidas, con necesidad de tenerlo todo controlado y con poca tolerancia a la frustración.
  • Tener dificultades en la toma de decisiones, sobre todo de aquellas que implican salir de la zona de confort.
  • No expresar fácilmente las emociones, lo que puede provocar muchos malentendidos con sus respectivas parejas.
  • Haber vivido anteriormente experiencias de pareja poco satisfactorias.

Por otra parte, sin embargo, hay que tener en cuenta que, a veces puede confundirse, el miedo al compromiso con querer establecer un compromiso cuando no es el momento, tal y como afirma la psicóloga Mila Cahué. Muchas parejas deciden comprometerse cuando la relación aún no es lo suficientemente madura, por lo que es frecuente que aparezcan muchos miedos e indecisiones provocadas por haber acelerado el curso de la relación. En este caso, pues, no hablaríamos de miedo sino de precipitación en el compromiso.

Por último, debemos tener presente que no todas las personas desean comprometerse: hay gente que por diferentes motivos (profesionales, familiares, etc) toma la decisión de no querer vivir en pareja. En la sociedad actual existen diferentes modelos de relaciones afectivas, y hay que saber aceptar que ninguno de ellos es de forma universal válido para todos.

Cómo superar el miedo al compromiso

Tal y como hemos dicho anteriormente, el miedo al compromiso surge cuando se ponen de manifiesto ciertas limitaciones en los recursos emocionales. El primer paso, pues, será aceptar estas limitaciones y querer trabajar para superarlas. Ser consciente del punto de partida, analizar la situación y sobre todo, desear el cambio, es imprescindible para hacer frente al miedo al compromiso.

Una vez alcanzada esta aceptación, le proponemos varios consejos para superar el miedo:

  • Tener siempre presente que, cuando existe un problema, huir no es la solución.
  • Introducir los cambios poco a poco y de manera progresiva. La zona de confort no debe verse demasiado amenazada, ya que esto hará que la persona rechace aquellos cambios, ante el miedo a perder el control. Hay, pues, entrenarse a tolerar pequeños cambios, que a la larga puedan posibilitar la aceptación de un cambio más importante.
  • Trabajar la autoestima y la confianza en uno mismo. Valorarse positivamente y saber reconocer los puntos fuertes ayudará a ganar seguridad ante la toma de decisiones y, consecuentemente, a perder el miedo a comprometerse.
  • Considerar las limitaciones personales como algo positivo, ya que son precisamente las limitaciones las que nos ayudan a superarnos a nosotros mismos, es decir, a crecer. Si no existieran las limitaciones, no podríamos evolucionar.
  • Aprender a expresar las emociones en general y, sobre todo, aquellos aspectos que generan más malestar (miedos, inseguridades, etc). Fomentar el diálogo con la pareja, expresar abiertamente las preocupaciones, es fundamental para establecer un clima de confianza mutua, a través del cual poder solucionar los obstáculos que puedan surgir.

Esperamos que este artículo os haya resultado interesante y de gran utilidad!

Imagen cortesía de Scott Chan a través de FreeDigitalPhotos.net