La ruptura de una relación de pareja suele ser una experiencia estresante y dolorosa. Poner fin al vínculo entre dos personas implica tener que reformular muchos de los proyectos vitales que se habían establecido conjuntamente. Asimismo, cada una de las partes debe redefinirse de manera individual y tiene que aprender a vivir sin el apoyo emocional que suponía la relación.

No existe una fórmula infalible ni estándar que haga superar una ruptura de manera rápida ni indolora. El impacto dicha ruptura puede ser más o menos grande en función de determinados aspectos: la duración de la relación, los motivos por los que se finaliza y si se hace de común acuerdo, la intensidad del vínculo creado, la experiencia en relaciones previas, la ayuda disponible por parte del entorno (amistades y familiares), la existencia de hijos en común, …

A continuación os presentamos cuáles son las fases habituales que ocurren después de una ruptura y cómo interpretarlas para facilitar su superación.

El duelo después  de la relación

 

La finalización de una relación afectiva no deja de ser un proceso de “pérdida”: casdascun los miembros desaparece de la vida del otro. Es recomendable, pues, poder hacer un duelo que ayude a aceptar y reubicar la realidad y dar por cerrada esta etapa. Las fases habituales del duelo por una relación de pareja son las siguientes:

 

  • Negación de la pérdida: es la fase inicial, en la que hay dificultades para aceptar que la relación ha finalizado. Existe mucha incertidumbre y pueden intentarse aproximaciones con la esperanza de poder reanudarla.

 

  • Ansiedad, enojo, rabia: surgen sentimientos de rabia y de enojo hacia la otra persona pero también hacia uno mismo. En esta fase es frecuente preguntarse de manera repetida qué ha fallado y qué podría haber hecho cada uno de los miembros para seguir con la relación. Este cuestionamiento puede ir acompañado de ansiedad y desesperanza.

 

  • Negociación: comienza a interpretarse el significado de la pérdida y todo lo que conlleva (pros y contras) y se intentan buscar posibles soluciones.

 

  • Aceptación: una vez asimilada la realidad se instauran nuevos hábitos y se puede reestructurar la vida y la rutina sin la otra persona.

 

  • Superación: es la fase final e implica poder reflexionar, analizar y hablar de la relación con distancia, objetivamente, de tal forma que suponga un aprendizaje importante de cara a futuras parejas. A partir de esta fase puede ser un buen momento para replantearse el inicio de una relación con una nueva persona.

 

Consejos que pueden ayudar a superar una ruptura amorosa

 

  • Acepta la decisiód del otro miembro. No presiones a tu pareja para que cambie de parecer: si la decisión de finalizar la relación la ha tomado la otra parte, y así te lo ha comunicado, no intentes presionarla ni suplicarle para que reconsidere la continuidad de la relación. Hay que tener presente que hacerse a la idea y aceptar que la otra persona ya no quiere estar contigo es difícil y, como hemos dicho antes, requiere un tiempo de asimilación. Intentar forzar una reconciliación no hará que el otro miembro cambie de idea, sino que le provocará una angustia y malestar adicionales que repercutirán negativamente en el proceso de duelo y lo retrasarán.

 

  • Controla los pensamientos relacionados con la pareja. Es inevitable pensar y recordar anécdotas y situaciones que compartiste con tu pareja. A menudo puedes tender a darle vueltas a qué falló y qué podías haber hecho para evitar la ruptura. Existe el riesgo de que, si estos pensamientos se hacen muy frecuentes, entres en una dinámica de desesperanza y culpabilidad que puede ser difícil de romper. Cuando veas que te vienen a la mente ciertos recuerdos, haz un esfuerzo para frenarlos: verbaliza un BASTA y oblígate a pensar en otras cosas o a realizar actividades que exijan mucha concentración. Trata de focalizar tu atención al 100% en todo lo que lleves a cabo, por sencillo que sea, y disfruta del proceso. Ésto te ayudará a olvidar estos tipos de pensamientos recurrentes.

 

  • Evita contactar con tu expareja. En las primeras etapas de duelo, es frecuente querer hablar con la otra persona, ya que existe el miedo a perder el contacto con la que ha sido una parte importante de tu vida. Pero si las llamadas o mensajes se hacen insistentes pueden generarse tensiones incómodas entre ambas partes que dificulten el cierre de las heridas y prolonguen el proceso. Intenta no retomar el contacto hasta que ambos hayáis alcanzado la última fase (superación) y os encontreis cómodos con la situación.

 

  • Disfruta de la etapa de soledad. Aprovecha para redescubrirte a nivel personal y para practicar nuevas actividades de ocio. Proponte hacer todo lo que no hacías (o que hacías con menos asiduidad) porque no lo compartías con tu pareja o porque no tenías suficiente tiempo para dedicarle. Aprovecha para cuidar tu cuerpo y tu mente: es un buen momento para adquirir hábitos saludables y para trabajar la autoestima, que puede verse afectada como consecuencia de la ruptura.

 

  • Ten en cuenta el apoyo de amigos y familiares. Es importante poder contar con alguna persona de confianza con quien poder sentirte escuchado y no juzgado. Hablar sobre el proceso de ruptura y de luto te ayudará a tomar conciencia de la situación, a normalizarla y superarla. Asimismo, salir y compartir tiempo con tus amistades facilitará que te evadas de pensamientos o recuerdos sobre tu relación.

 

  • No intentes encontrar una nueva pareja demasiado pronto. Tómate el tiempo necesario (variable para cada persona y para cada relación) para poder hacer el duelo y superar la pérdida. Iniciar una nueva relación demasiado pronto puede provocar que se arraigue a través de vínculos de dependencia emocional poco saludables, que no ayudarán a establecer el equilibrio básico para una relación afectiva.

 

Para finalizar, queremos hacer hincapié en un aspecto clave: la importancia de adoptar una actitud positiva. Recuerda que el dolor después de una ruptura es normal pero transitorio y que, poco a poco, se irá haciendo más leve. Piensa que aunque no puedes modificar la situación en una ruptura afectiva, sí puedes controlar tu reacción frente a ella: las emociones, los pensamientos, las conductas. Repítete que eres capaz de superar la ruptura y aprovecha para aprender de la experiencia y reinterpretarla de manera constructiva: poner punto final a una relación que no funcionaba puede ayudarte a que, en un futuro, la próxima sea más madura y satisfactoria.

Escrito por Judit Lachica Bravo

Psicóloga de SamSara