En la entrada anterior de nuestro blog hablábamos de los tres patrones de conducta más habituales en las relaciones de pareja: el pasivo, el agresivo y el empático asertivo. Te identificas con alguno de los tres modelos? Crees que adoptas una forma de interacción pasiva o agresiva y te gustaría modificarla ?

A continuación te contamos qué puedes hacer para cambiar con éxito tu forma de vivir las relaciones.

El primer paso es la observación: presta atención a cuáles son tus pensamientos y sentimientos y en como los transmites. Asimismo, observa a tu pareja: escucha con atención, de forma activa e intenta ponerte en su lugar.

Plantéate algunas cuestiones:

Crees que tus parejas han tenido algunas características comunes?

Las relaciones anteriores se han roto siempre por el mismo motivo?

Hay similitud entre la forma de ser de tu pareja y la de tu padre / madre?

Puede ser interesante pedir opinión externa: pregunta a tu entorno, a un amigo o familiar, si detecta la existencia de algún patrón recurrente.

Cuando lo hayas detectado, intenta encontrar cuál puede ser su origen, ya que muchas veces provienen de eventos vividos o aprendidos durante la infancia. Haz una reinterpretación: piensa que aquella conducta no es tuya, que tienes el poder de decisión de no repetirla y que puedes generar una conducta alternativa propia mucho más adecuada y positiva.

Si empiezas una nueva relación afectiva, presta mucha atención a todos aquellos indicios que apuntan a que estás repitiendo un patrón. Cuanto antes los identifiques, más fácil será frenarlos.

Toma conciencia de tu parte de responsabilidad en la dinámica afectiva. Piensa que los roles de las relaciones se retroalimentan. Así pues, una persona con una conducta pasiva puede acentuar esta tendencia si se relaciona con alguien más dominante. Es importante que habléis sobre cómo os sentís ambos miembros en el contexto de la relación.

No es recomendable que intentes cambiar al otro. Los cambios sólo son efectivos si la persona implicada lo hace de manera voluntaria y sin coacción. Valora, pues, si te compensa tener una relación con alguien que te hace repetir una forma de conducta poco beneficiosa.

Los patrones afectan a ambos miembros de la pareja, por lo que para lograr una modificación permanente debe haber un acuerdo y una intención por parte de ambos de modificar la dinámica establecida.

Hay que tener presente, sin embargo, que algunas relaciones de parejas sólo funcionan si se presentan determinados patrones. Es decir, que si cambian las reglas, el vínculo se deteriora. Entonces es cuando se deberá valorar si la relación puede o no continuar y cuáles son los pros y contras de tomar una u otra decisión.

Trabaja la autoestima: para poder lograr una relación armoniosa es necesario que aprendas a amarte y a revalorizarte a nivel individual. Recuerda que eres una persona “completa” y no la mitad de una naranja. Una relación saludable se fundamenta en el enriquecimiento mutuo y recíproco.

Esperamos que estos consejos te ayuden a adoptar un patrón de conducta más positivo y saludable en tus relaciones de pareja.

 

Escrito por Judit Lachica Bravo

Psicóloga Consultora de SamSara